Como dramático y frustrante califican los guayaneses el conseguir y poder comprar una medicina en Venezuela, desde hipertensivos hasta para diabetes, o parkinson.

Con motivo del tercer aniversario de Guayaneses por el Mundo, fueron donadas medicinas enviadas desde diferentes países, para ayudar a los guayaneses que viven el drama de la crisis humanitaria en Venezuela. Junto a ellos participaron otras fundaciones como Hormiguitas Guayanesas, Venezuela con nombre de mujer, Juntos por Caroní y otros voluntarios.

Los hipertensivos fueron las medicinas por la que preguntaba la mayoría. Más de 500 personas asistieron en busca de uno de los tantos medicamentos que les ha costado conseguir o comprar.

María Elena Arredondo buscaba medicinas para tres personas: sus padres y ella, lo que requieren, o no lo consiguen o les es imposible comprarlas por lo costoso.

“Mi mamá es diabética y desde el mes de octubre no se inyecta, está tomando puro tratamientos naturista, cada vez que hay un operativo intento conseguir y no hemos conseguido. Mi papá sufre parkinson, medicina para el parkinson no hay, y si hay es tan pero tan costoso que es prácticamente inaccesible. Cada vez que nos quedan pocas pastillas damos las alertas a toda la familia que hay regada por todo el país, consiguieron una en El Tigre (Anzoátegui), cada blíster de 12 pastillas cuesta 12 mil bolívares, y diariamente tiene que tomar seis pastillas”, detalló.

El tratamiento se lo están dosificando para poder rendirlo, aunque esto implica que retroceda en su condición. Con 80 años, el papá de María Elena ya no puede levantarse ni caminar solo.

En su caso, tiene una lesión en la rodilla por el mal caminar debido a la inflamación del nervio ciático. Adicionalmente, tiene una pérdida progresiva de peso que todavía los médicos no han encontrado la causa, ya ha bajado casi 40 kilos, y está muy por debajo de su peso según su estatura.

“Los medicamentos para el nervio ciático, mi esposo lo estuvo buscando esta semana y le pidieron, por 20 pastillas, 87 mil bolívares; no los pudimos pagar, conseguí de alguien que falleció una caja de uno de los medicamentos que tomó, me va a servir para varios meses porque es de alto gramaje y las puedo picar, pero el otro que me tranquiliza el nervio no lo hemos podido pagar, cuando no me lo tomo no duermo, lloro toda la noche. Es dramático, frustrante, uno tiene que hacer de tripas corazones y respirar hondo porque no queda de otra”, lamentó Arredondo.

Comer o comprar medicina

Ilda Betancourt fue una de las tantas en buscar hipertensivos. Las pastillas de la tensión son de toma diaria, pero le ha tocado días en que no les toma porque se le acabaron, no las consigue o no las puede pagar.

“La semana antepasada pregunté por las pastillas, y un blíster de 10 costaba 23.500 bolívares. La pensión no te alcanza, tienes que tener una buena entrada de dinero, porque o comes o compras la medicina”, manifestó Betancourt.

Alicia Brito buscaba las mismas medicinas, para ella y sus padres de 86 y 83 años.

“El mínimo por cada medicamentos son 22 mil bolívares, yo veo cuál es la que falta y hacemos una vaca en la familia para comprarlas. En noviembre pasamos días sin tomarlas, cuando quedan poquitas tomamos un día sí y un día no, y así estamos”, relató Brito.

Recientemente, una comisión de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, sostuvo una reunión en Puerto Ordaz con representantes de diferentes sectores, entre ellos salud. En el encuentro fue expuesta la situación de pacientes que mueren diariamente por falta de medicinas y unos hospitales sin insumos y con la mayoría de sus áreas inoperativas.