Opinión

Después de haber botado a veinte mil trabajadores, Chávez emprendió toda una campaña propagandística sobre cómo la riqueza petrolera “volvería al pueblo” pero, la realidad es, que él y su camarilla debieron vender su alma al diablo para hacer que la empresa pudiese continuar sin los experimentados trabajadores.
Venezuela se estremece y se desangra a consecuencia de los embates de las fuerzas de la violencia que, con todas sus máscaras y disfraces caídos, se abaten con toda la crueldad y perversión posibles sobre la humanidad de nuestra sociedad.
Nosotros en esta Venezuela de mengua no debemos examinar la conducta de los gobiernos de otros países, con base al proceder de la hegemonía roja. Acá impera una satrapía despótica y depredadora.
Es muy difícil hacer un pronóstico, anticipar lo que puede ocurrir. Hoy se da por seguro que Macri y CFK finalmente serán candidatos, pero eso recién se resuelve en elecciones internas en agosto.
Ellos tienen que arreciar sus conductas para aparentar fortaleza, pero lo cierto es que nunca han estado tan débiles. El próximo Día de la Madre, anótenlo, lo celebraremos en libertad y con muchos de nuestros hijos de vuelta.
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