Opinión

La aparición de Guaidó a través de las redes, en compañía de un Leopoldo a quien se le nota muy tenso, con ojos desbordados -no es para menos- y junto a un grupo de oficiales y soldados de la Fuerza Armada, marca, como lo creo, un antes y un después en el decurso del esfuerzo emprendido para la transición de Venezuela hacia la democracia. Guaidó le asesta un golpe noble al usurpador y a su régimen, en la espina dorsal.
Hay quienes hablan de una virtuosa memoria de los pueblos y la exaltan como un bien incuestionable. Sin embargo, las sociedades olvidan, más de lo que deberían, y terminan por tropezar irremediable con las mismas piedras.
En el estado Bolívar, la conducta de los uniformados no ha tenido nada que ver con regiones donde se han masacrado a jóvenes, ancianos y comunicadores sociales.
Ha sido de tal magnitud el daño causado por el modelo agrícola del socialismo del siglo XXI que desde el 2008 al cierre del pasado año la caída en la producción de café es de aproximadamente 70% debido a una menor superficie cosechada y menor rendimiento por hectárea.
Hay que reconocer que no hay producción ni dinero en las instituciones públicas y privadas para pagar tal salario mínimo que cubra la canasta alimentaria, se vive un estado de colapso.

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